LA SECUNDARIA
Se llamaba Esteban Muñíz y fué a quien primero conocí al entrar a Secundaria; atendía un estanquillo en la esquina de la escuela y me dio mi primera clase de urbanidad y buenas maneras cuando le falté al respeto; con mucho estilo me indicó que él era mi amigo y que así lo viera.. lo estimé para toda la vida.
El director se llamaba Martín Arámbula y le decíamos tintín carambola; el secretario, José M. Flores era moreno, marcado por la viruela:, más con el corazón que con el cerebro, ambos, cumplían sus funciones.
Era la única escuela oficial de ese nivel que existía en Monterrey en 1939 y ahí llegamos, procedentes de todas las primarias, los que quisimos y pudimos continuar estudiando; creo que de donde yo venía llegamos dos o tres aspirantes;. asi era entonces. Nos tocó el grupo tercero con el maestro de planta don Bernardo Garza Treviño; le decíamos la tonina porque se cargaba monumental barriga; usaba sombrero negro de ala ancha y tosía constantemente con una tos bronquial que terminó con él antes que terminara él su año con nosotros.
Eran otras las reglas de juego y las bajas calificaciones se convirtieron en mi especialidad; aunque nunca reprobé tampoco sobresalí. Había que trabajar mucho para aprender . Hice amistades que aún perduran y adquirí algunos conocimientos que me acompañan todavía..
Segundo año; grupo quince con el profe Alejandro Herrera,quien era mas o menos gemelo de Dorian Grey: esto, que se rumoraba, lo comprobaría treinta años despues. En el salón de clase estaba una parte de la colección de animales disecados y de repente aparecía una víbora de cascabel convenientemnte enroscada sobre el escritorio de alguna de las maestras.. El profe Armando Villarreal nos enseñaba música que nunca aprendimos y otro maestro que conociamos por le sansonet trató, sin conseguirlo, de enseñarnos francés.. Pichuy, profe de física tenía las mejores intenciones, todas fracasadas, de que algo aprendiéramos
Tercer año, grupo veintiuno, con el profe José A.Ramirez. fallido estudiante de ingeniería que sabía bastante de matemáticas. Asistíamos a mañana y tarde y algunas veces los sábados, el maestro de quimica nos ayudaba a entender las peculiaridades del carbono; pero el carbono nunca tuvo la gentileza de permitirnos conocerlo.
A cambio, los nombres de Olga, Irma, Amparo, aún tienen un significado nítido en mi memoria., quizás porque nunca me hicieron caso.
Salimos de la secundaria con baile de despedida y todas las ilusiones puestas en la siguiente etapa que se llamaria Escuela de Bachilleres a donde entrariamos a los preliminares de una carrera profesional. Era el mes de junio de 1942. La guerra mundial número dos estaba en su momento álgido y nosotros recibíamos instrucción militar a diario. Existe una fotografía donde aparecemos con uniformes verdes de ese tiempo.
La canción con Daniel Santos
Vengo a decir adios
a los muchachos
porque pronto me voy
para la guerra
y aunque voy a pelear
en otras tierras
voy a a salvar mi derecho
mi Patria y mi fé
Hacía derramar lágrimas a las personas mas emotivas. Y suspirar a las noviecitas de los pasaporteados.
Para entonces vivíamos en una casa en la calle Villagrán norte 611 a donde nos habiamos cambiado seis años antes; en seguida tenía su "Relojería El Compás" don Bernardino García que varios años despues me enseñaría a participar en concursos de tiro. Por la misma acera en la esquina sur había una cantina y billares de Antonio Acosta ; además estaba la Panadería El Molino de Pancho Flores; la sombrerería Alameda de Pepe González; la sastrería de Basilio Vega, la zapatería de Manuel Navarro, la peluquería de Salvador Maldonado y en la esquina norte un tendajo de Joaquin Cavazos..Enfrente y en la esquina sur un cine terraza , luego la casa de Julian y Miguel Treviño con su mamá a quien llamabamos la Tía Timotea, en seguida la frutería de Anselmo Treviño, luego la peluquería de Daniel Ochoa ; seguía Goyo Gurrola con una joyería de poca monta y en la esquina norte don Agapito Torres tenía su tienda de abarrotes, frutas y legumbres. Esa es la descripción de la calle Villagrán entre Isaac Garza y Treviño en esos años.
Nos reuníamos en las noches en la esquina de las calles de Treviño y Villagómez donde la tienda de abarrotes de don Chencho Elizondo cerraba a las ocho y cuarto ; sus puertas tenían tres escalones que aprovechabamos como bancas para sentarnos y ahí planeabamos aventuras, nos contabamos nuestras experiencias y veíamos a las muchachas pasear tambien disfrutando como nosotros del momento y la compañía.
Enrique Maraboto quien perdió a su padre por un cáncer en la cara; Felipe dela Garza , que regresó a México con su familia; Santiago Lozano,el mas viejo de todos; Alejandro López siempre inquieto; Enrique Macías, tornero, el único que tenía ingresos y tantos otros que ahí nos encontrabamos a diario y a quienes no preocupaba para nada la falta absoluta de dinero para divertirse y pasarla bien..
Muchos años despues , refiriéndome a lo mismo diría
Por la antigua calle
en la vieja esquina,
espera en silencio
a dos golondrinas
que un día anidaron
por aquellos lares
cuando casi niña
conoció el amor
y sus veleidades
*
El apuesto mozo
que la conquistara,
hoy es casi anciano
blanqueándo de canas.
Se casó con otra
y Ella, angustiada,
buscó otro cariño
y así, de repente,
se encontró casada.
*
Despues la tragedia
cruzó por su vida.
Nunca pudo el tiempo
restañar la herida.
De aquel barrio viejo
ya todos se han ido
sólo vuelven siempre
las dos golondrinas
a aquel viejo nido.
*
Recordando El Barrio donde vivi la época mas bella de mi juventud, escribí lo anterior. Sé que alguien lo entenderá.
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