LA UNIVERSIDAD
Llegó Septiembre de 1942
A clases en la escuela de Bachilleres ubicada en el edificio escolar mas tradicional de Monterrey, El Colegio Civil.; saco y corbata rigurosos;. Nos recibió Polo Urdiales, el prefecto con una tremenda regañada al empezar la clase de etimologías Griegas y Latinas con el maestro Estéban Jimenez, por aquello de que nos fuéramos a pasar de listos.
Lupe Montalvo,Ruben Carrillo, Gerardo González y yo, que veníamos de secundaria , seguirímos juntos hasta terminar la carrera de ingenieros civiles siete años despues que fue cuando nos dimos cuenta que no sabíamos nada. Por lo pronto ya estabamos en el bachillerato de ingenieros;
Mientras tanto la guerra seguía su curso y en Monterrey se leyó un Bando Solemne por las calles donde se informaba al pueblo que México se declaraba en Estado de Guerra
Nos pasamos el mes de diciembre internados en la Ciudad Militar aprendiendo a marchas forzadas los rudimentos del arte de la guerra.Luego formaríamos la plana mayor del 27º Batallón de Infantería.
A Don Evaristo no le valió el traje y la corbata para seguir pareciendo lo que era, un ranchero norteño que en lugar de cuidar cabras, vigilaba... muchachos, a las órdenes de Polo Urdiales el prefecto. Luego seguían hacia abajo, el viejito Cruz, y Don Segundo Lerma, encargados de la limpieza y por último Arcadio "el frijol" que se desempeñaba marcando con cal el campo de fútbol y aseando los vestidores. Roberto "el botijo" era el responsable del observatorio y ayudaba en los exámenes para que nadie se copiara; tarea bien dificil, aún ahorita.Cándido, un viejazo puro corazón era el velador y conserje en las noches.
María y Julieta en la secretaría eran una verdadera amenaza por su memoria elefantina y nos decían sin consultar, faltas, promedios y calificaciones.
La mayor parte de los maestros llegaban en camion urbano; varios a pié y el profe Germán Almaraz, hijo predilecto de Hualahuises;N.L.de riguroso traje, con su sombrero jipijapa, se transportaba en bicicleta.
De los alumnos unicamente dos tenían automóvil.; uno de ellos era mi primo Manuel Contreras, mejor conocido como "el sheriff"; Nunca terminaría la carrera pero la disfrutó en grande.
En la esquina y casi frente a la puerta principal, a manera de pequeño poste, se encontraba un cañon, recuerdo de la Revolución que se llamaba "el grillo" y enfrente, el estanquilo de Juan Cruz donde nos surtiamos de limonadas, refrescos de plátano, lonches y lo mas importante, cigarros:
El ingeniero Juan C. Doria Paz quien se mataría junto con dieciocho de sus obreros al desplomarse el techo en construcción del Templo de Cristo Rey, el 28 de diciembre de 1944, nos llevaba de la mano por los vericuetos de la geometría. Por ahí saludamos a Pitagoras, a Tales de Mileto, y al señor aquel que una vez salió encuerado a la calle gritando "Eureka".
El Ingeniero Alfredo de San Juan, coronel de la fuerza aérea de la República Española; refugiado en nuestra Patria, hizo hasta lo imposible por enseñarnos física; tarea estéril ya que nuestras neuronas estaban diseñadas para conocimientos mas complejos aplicables a las carambólas de tres bandas o los dobletes para embuchacar el ocho preparando el nueve
en el billar de Juventino.
Mientras tanto, las hormonas nos traían a todos literalmente levantados en armas; asunto totalmente incompatible con el estudio; quién en su sano juicio se iba a poner a repasar la clase si había esa misma noche una fiesta de quince años, o una boda? sólo los desquiciados mentales o aquelos cuyo índice de taradéz sobrepasaba el mil.