este último,
que inicia su vida en la Edad del Bronce y que alcanzaría
su momento de esplendor en el periodo ibérico. De esta
época, contamos también con restos arqueológicos
en Camara y Bolón. El proceso de romanización supuso
la puesta en marcha de numerosas villas de explotación
agraria como las de la Casa Colorá, Arco Sempere, Puente
l y II y Las Agualejas que tuvieron como principal centro urbano
El Monastil, denominado ELLO en las fuentes latinas.

De época
bajo imperial es el fragmento de sarcófago paleocristiano
decorado con la historia de Jonás y la ballena que se puede
contemplar en el Museo Arqueológico Municipal.
En los Concilios de Toledo se habla de una sede episcopal elotana,
creada por los visigodos como alternativa al obispado ilicitano,
bajo dominio Bizantino, que tuvo su sede en El Monastil Elda,
a la que los musulmanes denominaron ILLI(H) o ILLU(H), fue conquistada
en 1243 por Jaime l a instancias de Alfonso X el Sabio, en virtud
del tratado de Almizra, permaneciendo bajo soberania castellana
hasta 1296 en que fue tomada por Jaime II de Aragón, hecho
que tuvo su reconocimiento legal en la sentencia arbitral de Torrellas-Campillo-Tarazona,
con la que pasaba oficialmente al reino de Valencia. Su población
y territorio cambió alternativamente del realengo a la
propiedad señorial, hasta que Felipe II concedió,
en 1577, el titulo de conde de Elda a favor de Juan Coloma y CardonaA
principios del siglo XVII la población eldense, se vio
drásticamente reducida como consecuencia de la expulsión
de los moriscos: para cubrir este vacío demográfico
el conde de Elda dictó la. carta de población o
carta puebla, pero la recuperación fue muy lenta. Durante
la guerra de Sucesión los habitantes de Elda
apoyaron mayoritariamente la causa de Felipe V, en tanto que el
conde tomó partido por el archiduque Carlos. A lo largo
de los siglos XVIII y XIX, merced a la producción de vinos,
al comercio y a las artesanías basadas en el trabajo del
esparto y otras fibras vegetales así como a la presencia
del camino real de Madrid, y más tarde el ferrocarril,
la población eldense fue recuperándose, luchando
contra sequías, plagas y epidemias. La actividad zapatera
aparece a mediados del siglo XIX, pero será a principios
del presente siglo cuando adquiera dimensiones de verdadera industria,
dando lugar a un constante crecimiento urbano y demográfico.
En 1960, la creación de la Feria Internacional del Calzado
e Industrias y Afines [F I C.I A] supuso un empuje decisivo para
la venta de calzado en el extranjero, sobre todo, en el mercado
americano.
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