Síntesis histórica

Muy distinta es la Elda que hoy conocemos de la villa
que, según describe una enciclopedia del siglo XVIII, tenía
su término plantado de olivos, almendros, moreras y vi-
ñas y del que se obtenían buenas cosechas de trigo, ce-
bada, aceite, mucho vino, seda de superior calidad y
otros frutos: la ciudad de Elda es en la actualidad, gracias
al esfuerzo de sus naturales y de sus inmigrantes, que
han dirigido su aplicación hacia el sector zapatero, un
centro industrial y de servicios dedicado, en su inmensa
mayoría, a la producción de calzado, el cual se ha conver-
tido , desde hace más de ciento cincuenta años, en motor
de progreso y bienestar de Elda y de todo el valle que la circunda.


Vista del asentamiento ibérico del Monastil

Ello no quiere decir que el asentamiento huma-
no sea reciente, puesto que los testimonios de poblamien-
to prehistórico en el término de Elda se remontan al pe-
riodo de transición del Neolítico al Calcolítico [4000-
3000 a.C 1, con las pinturas rupestres del Barranco del
Gavilán en la sierra de Camara. A éstas le siguen, por or-
den cronológico, los poblados e inhumaciones que se han
encontrado en la terraza del Pantano, monte Bolón, La
Torreta, la cueva sepulcral de la Casa Colorá, peña del
Trinitario, Puente de La Jaud y El Monastil, yacimiento,


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