Fue fundada el 19 de octubre de 1848, pero su historia es en realidad mucho más antigua, y se remonta a los primeros años de la conquista. Cuando Natá fue fundada comenzaron a asentarse en lo que es hoy Aguadulce los primeros pobladores provenientes de España. Después de la conquista, llevada a cabo por GASPAR DE ESPINOSA y PEDRARIAS DE ÁVILA o DAVILA, a sangre y fuego, se logró un compromiso de paz con algunos de los caciques da esta región, entro ellos Escoría, amo y señor en los territorios que hoy conforman Aguadulce, y como resultado de esta alianza se pudo pacificar la belicosa condición Indígena y los conquistadores pudieron entonces ir contra el Cacique Paris a quien se suponía dueño de Inmensos tesoros. El Aguadulce colonial se formó con parte del grupo de cien caballeros que fundaron Natá, ya que muchos, en virtud de sus conocimientos sobre la sal, descubrieron la magnífica sal que los Indios lograban extraer, y se trasladaron a este territorio. Con la llegada de la Iglesia y las leyes que aprobaron los diezmos y las primicias, el clero se vio forzado a formar haciendas para poder manejar esos diezmos, que casi siempre se pagaban en especies y animales. Así surgieron haciendas como 'LA TRINIDAD' de la cual se dice que nació Aguadulce. Como ya dijimos, antes de La Trinidad ya existía aquí una población regular, dedicada a las salinas y a la ganadería. Según escritos de Gaspar Espinosa la sal aguadulceña era tan fina que podía competir con las mejores que se usaban en Europa por su magnifica calidad. Durante la época colombina, 1821 en adelante, se produce en Aguadulce un gran movimiento y desarrollo debido a sus excelentes puertos, a la calidad de sus salinas y a un factor no menos importante, el liquido vital del hombre: el agua. Ya por la época de la conquista de México, según libro de Vernal Díaz de Castillo, gente de Centroamérica venían a Aguadulce y se iban hasta Cuba en busca de la mejor agua. De ahí el origen del nombre: AGUADULCE... agua dulce... La excelencia del agua en este territorio también sirvió al desarrollo de esta región. A medio y a real la lata de agua se hicieron pequeñas fortunas. Después llegó la guerra más cruenta vivida por Colombia y Panamá conocida como 'LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS", durante la cual Aguadulce, como plaza de los conservadores, fue sitiada CUATRO veces; entre ellas el famoso sitio del general Victoriano Lorenzo y sus macheteros a comienzos del siglo. Esta guerra asoló a Aguadulce y perdió gran cantidad de sus recursos, su sal, su ganado, y casi todo lo que era riqueza. Hasta las palmas. En aquel entonces se decía: De la Villa es la sandía; de Parita es el melón; de Aguadulce son las pipas; y de Pocrí el marañón. Todo se lo llevó la guerra. No obstante, Aguadulce renació como el Ave Fénix gracias al trabajo de su pueblo y a sus recursos; Sal, Agro, Ganadería, su excelente ubicación, sus puertos, y entre 1911 y 1913 surgió otro recurso importante, Los Ingenios de azúcar, Santa Rosa y Ofelina además de otros que desaparecieron con el tiempo. Una de las claves del desarrollo aguadulceño fue también su alto nivel educacional. Gente como Sebastián Sucre, Melchor Lasso de la Vega, Nicolás Victoria Jaén y Pacífico Tapia, entre otros, constituyeron las primeras escuelas de Calobre, Pocrí, Aguadulce y Panamá. Dos damas de gran influencia en la primera educación del país, Isabel Herrera de Obaldía y Otilia Jiménez, fueron producto de estos esfuerzos. Esta tierra de gente laboriosa es hoy motor desarrollista gracias a los que desde el comienzo la poblaron con fe en su futuro: apellidos como TAPIA, MÉNDEZ, GOYTIA, GUARDIA, LÓPEZ GRIMALDO, SOSA, ARANGO, BERNAL, JIMÉNEZ CRÓCAMO, FERNÁNDEZ y otros que de momento se nos escapan, forman parte de esa avanzada, que hizo posible la existencia de Aguadulce. Desde su fundación, Aguadulce sigue siendo tierra de promisión y no obstante su accidentada historia, constituye un verdadero bastión de paz y progreso. Escrito por Don Carlos Bazán (Q.E.P.D.)
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