Algunos planetas de la Vía
Láctea podrían estar recubiertos de diamantes
Algunos
planetas de la galaxia pueden esconder un tesoro impensable que seduciría a
muchos en la Tierra: una gruesa capa de diamantes oculta debajo de la
superficie. Así lo revelan las últimas investigaciones realizadas por un grupo
de astrónomos estadounidenses.
Una salvedad, ninguno de estos "lujosos" planetas está en el Sistema Solar.
Aunque sí se pueden encontrar en la Vía Láctea. El encargado de comunicar este
hallazgo fue el astrónomo Marc Kuchner, de la Universidad de Princeton.
El científico explicó que algunos planetas que orbitan alrededor de estrellas de
la Vía Láctea pueden tener suficiente carbono como para producir toda una capa
de diamante en su superficie.
Ese tipo de cuerpos celestes habrían evolucionado de una forma distinta a la de
la Tierra, Marte o Venus, denominados planetas de silicato, ya que -en su
mayoría- están constituidos por complejos de silicio-oxígeno.
Según Kuchner, en los planetas que tienen una fuerte presencia de gas con
carbono extra, o muy poco oxígeno, se podrían formar los componentes de carbono
como carburos y grafitos en lugar de silicatos. Entonces, el grafito condensado
se convertiría en diamante bajo las presiones elevadas, y potencialmente
formaría capas de un grosor de varios kilómetros.
Algunos de los planetas que estarían recubiertos de diamante son los que orbitan
el pulsar PSR 1257+12, que probablemente se habrían formado por la interrupción
de una estrella que produjo carbono a medida que envejecía.
Otros buenos candidatos para planetas de carbono pueden estar ubicados cerca del
centro de la galaxia, donde las estrellas tienen más carbono que el sol.
Por problemas técnicos, la
Estación Espacial Internacional perdió estabilidad durante cinco horas
La Estación
Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) perdió ayer su
estabilidad durante un lapso de cinco horas por una falla en sus giroscopios,
según informó hoy un vocero del Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de
Rusia.
"El miércoles, a las 16.26 GMT (13.26 hora de la Argentina) fallaron tres
giroscopios de la ISS debido a una orden equivocada, y el CCVE tuvo que activar
los propulsores de la estación para restablecer su orientación adecuada", afirmó
el vocero.
Además, resaltó que durante el tiempo que duró el problema los tripulantes de la
ISS -el astronauta estadounidense Leroy Chiao y su colega ruso Salizhán Sharipov-
"no corrieron ningún peligro".
Los giroscopios, instalados en el módulo estadounidense, son piezas clave,
porque de ellos depende la orientación y estabilidad de la plataforma espacial.
De los cuatro que tiene la ISS, uno dejó de funcionar definitivamente hace tres
años y no se podrá reemplazar hasta que se reanuden los vuelos de los
transbordadores espacial estadounidenses, suspendidos tras la catástrofe del
Columbia el 1 de febrero del 2003.
Por sus dimensiones, los giroscopios no caben en las naves rusas de carga
Progress y solo los transbordadores estadounidenses pueden llevar ese
instrumental a la ISS.
De forma estable, la ISS puede orbitar con solo dos giroscopios, y si por alguna
razón todos fallan, la orientación se regula con los propulsores de la
plataforma, lo que significa un gasto complementario de combustible.
La semana próxima, está previsto elevar en al menos 4 kilómetros la altura de la
órbita de ISS. El objetivo es optimizar los parámetros de vuelo para el
acoplamiento de otra nave Progress con suministros, que llegará el 2 de marzo.
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