TORRE DEL INFANTADO

CVI-021

LA TORRE DEL INFANTADO (S. XIII)

     Es un claro ejemplo de Torre vivienda fortificada, que en este caso fue residencia de los Mendoza, durante algo más de un siglo.

EL RECINTO AMURALLADO

     Tiene planta cuadrangular con una largura de 25 metros por cada uno de sus lados, alcanzando estas murallas una altura de 5 metros, con un espesor de 1.70 metros. Se construyó con mampuestos tabulares de caliza ligados con un mortero de cal. Al parecer, conservaba un camino de ronda construido con anchas losas, en función de guarda y vela de la torre. En todos sus lienzos de pared, excepto en la del lado oeste, se abren saeteras que indican el especial cuidado que pusieron en la defensa de esas zonas. La puerta de acceso es ligeramente apuntada. En los cuatro ángulos, con otros tantos torreones, en forma de cono truncado y con un diámetro de aproximadamente 6,5 metros, suponían un elemento más en la defensa del recinto.

LA TORRE

     En el interior y en el centro de este recinto se alza la torre. Es ligeramente rectangular de 11 por 13 metros, con una altura de 21 metros y un espesor de muros de 1,30 metros. La cubierta es a cuatro vertientes con tejado de faldones. Al igual que la muralla el paramento es de mampuesto, aunque en esquinales, dinteles, jambas y arcos se utilizasen sillares de no muy buena factura.

     Se estructura en cuatro pisos y una planta baja. De la misma forma que en la muralla también en la torre se abren una serie de saeteras estratégicamente dispuestas que contribuían a su defensa, así como los matacanes que rematan el edificio en su parte superior. En su origen debió coronar la torre un cadahalso o voladizo de madera para defender los accesos así como la base del edificio.

     Si probablemente la planta baja sirvió de zaguán, cuerpo de guardia, caballerizas y quizá cocina, la planta primera y segunda serian las de residencia, estableciéndose en ellas las principales estancias, vivienda, salón, oratorio, etc... Por último, las plantas superiores tendrián únicamente carácter defensivo.

EL LINAJE DE LOS MENDOZA

     El lugar de Mendoza ha sido cuna de uno de los linajes más ilustres y prolíficos de la historia española. Este linaje se extendió por toda la península y América, dando lugar a más de veinte casas con títulos nobiliarios, integrantes de la aristocracia del siglo de oro español.

     El origen de este linaje se remonta a Iñigo López, señor de Vizcaya en la segunda mitad del siglo XI, cuyo nieto Lope Sánchez, 1er señor de Llodio y señor de Alava por la cofradía de Arriaga, casó con Sancha Diáz de Frías, que llevó en dote el solar de Mendoza y el de Frias. Su nieto Lope Iñiguez fue el primero en utilizar el apellido Mendoza.

     El hijo de este último, Iñigo López de Mendoza, fue quien construyó esta torre a principios del siglo XIII. Asistió a la batalla de las Navas de Tolosa en el año 1212 y por haber contribuido a la rotura del cerco de las cadenas que custodiaban la tienda del rey Miramamolín, añadió a su escudo de armas una orla con las cadenas.

     La rama principal de este linaje fue la de los Duques del infantado, en la que se mantuvo la posesión de la torre hasta 1856 en que fue vendida al vitoriano Bruno Martínez de Aragon y Etxánove.

     Esta rama abandonó muy pronto su solar de origen, pasando en el siglo XIV a la corte al servicio de los reyes castellanos, instalándose definitivamente en Guadalajara en el siglo XV. Fue el duque del infantado uno de los personajes más poderosos de la corte, y de él se decía en 1625 que ejercía señorío sobre 800 villas y tenia más de 80.000 vasallos.

LA PICOTA

     A no mucha distancia de la Torre, en el centro del pueblo, y en un término medianil entre los barrios ( antiguas aldeas) de Mendívil y Mendoza, existe la antigua picota levantada en el siglo XVI. En su pared alta ostenta diversos escudos: el real, y el de los Mendoza y Hurtado. Era este el lugar de aplicación de las sentencias judiciales de carácter realengo. Conserva los grafios, cadenas y argollas para sujetar y exponer a los reos.

     Se conocía a esta picota con el nombre popular de "Piedra de la Desnuca".