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Si después de la puesta
del sol esperamos que anochezca y estamos en un sitio que permita ver
el cielo estrellado perfectamente, tenemos muchas probabilidades de ver
alguna luz como de una estrella que se desplaza en el cielo a gran velocidad
y sin provocar destellos ni ruido alguno. Estaremos viendo con toda seguridad
uno de los miles de satélites artificiales que orbitan la tierra.
Los satélites no llevan ningún tipo de luz, lo que en realidad vemos es
la luz del sol reflejada por el satélite. Para poderlos ver por tanto
se deben cumplir dos condiciones:
1.- Que desde donde observamos sea de noche
2.- Que al satélite "le de el sol".
Estas condiciones
se cumplen después de la puesta del sol, y antes de la salida del sol.
Se puede tomar como referencia el que podemos observarlos hasta 2 horas
después de la puesta o 2 horas antes de la salida. Depende de la órbita
del satélite especialmente de su altura el que se pueda ver hasta más
o menos tarde.
¿Qué podemos observar?
Podemos ver que las
direcciones de desplazamiento en el cielo se agrupan en:
Las que se mueven de componente Oeste (W) a componente Este (E)
Las que se mueven de Sur (S) a Norte (N) o viceversa.
Corresponden estos grupos a los satélites de órbita ecuatorial y los de
órbita polar.
También podemos observar a veces oscilaciones del brillo que en algunas
ocasiones pueden tener periodos de unos segundos.
Estas oscilaciones están provocadas por el giro del satélite sobre si
mismo, y dependiendo de la estructura del satélite y de la velocidad de
giro las variaciones de brillo son más o menos apreciables.
Muchas veces podremos seguir la luz hasta que desaparece por el horizonte
(o se pierde en la neblina del horizonte), pero en algunas ocasiones estando
la luz encima de nosotros (casi en el cenit por ejemplo) de repente empieza
a disminuir su brillo, y en dos o tres segundos desaparece de nuestra
vista. Comprobamos que no hay nubes altas que puedan ocultar la luz...
Lo que ha pasado es que el satélite acaba de entrar en el cono de sombra
que proyecta la tierra en el espacio y por tanto no le da la luz del sol
y... se "apaga" a nuestra vista. El cono de sombra de la tierra empieza
a levantarse por la dirección contraria a la puesta del sol, por tanto
cuanto mas tiempo pasa desde el ocaso mas probabilidad tenemos de ver
una entrada del satélite en la zona de sombra de la tierra.
Todo esto se puede ver a simple vista pero sin embargo unos prismáticos
son de gran ayuda sobre si observamos desde las ciudades con toda su contaminación
lumínica que nos impide ver las estrellas.
¿Que satélite será?
Pronto uno se pregunta
si seria posible saber que satélite es el que hemos visto, o bien si es
posible ver alguno en concreto en un momento determinado, como por ejemplo
la estación rusa MIR. Los ordenadores y sobre todo internet vienen en
nuestra ayuda, poniendo a nuestro alcance programas y datos con los que
saber si un satélite será visible un atardecer o un amanecer. Tenemos
dos opciones:
La opción mas sencilla
quizá sea la segunda. Solo tiene que entrar las coordenadas del punto de
observación y la zona horaria (GMT +1 para España peninsular, GMT para Canarias),
y ya puedes conseguir los pasos visibles de la estación MIR o de
los satélites mas brillantes identificados con nombre, y
la novedad: destellos de los IRIDIUM.
¿HACIA DONDE MIRAR?
Los datos que vamos
a conseguir nos dan la posición del satélite en coordenadas azimutales
formadas por dos ángulos:
AZIMUT ángulo medido sobre
el plano del horizonte en sentido horario N=0 º E=90º
S=180º W=270º N=360º
ELEVACIÓN ángulo medido desde
el punto del horizonte indicado por el azimut hasta la posición
del satélite, con horizonte=0º y vertical del lugar
(cenit)=90º
La intensidad del brillo se con la MAGNITUD que es una medida relativa:
Una estrella (o un satélite ) de magnitud 1 brilla 2.5 veces más que una
de magnitud 2, y esta 2.5 más que una de tercera magnitud. Una estrella
de magnitud 1 brilla 100 veces más que una de magnitud 6. En condiciones
óptimas a simple vista se pude alcanzar a ver estrella de magnitud 6.
La estrella más brillante del cielo es Sirio en la constelación del Can
Mayor con una magnitud de -1.6
LA OBSERVACIÓN
DE LA ESTACIÓN RUSA MIR.
La forma más sencilla
de empezar a observar satélites artificiales es con la estación
orbital Rusa MIR. Una vez
tengamos la tabla con los datos de observación escogeremos los pasos vespertinos
que tengan un ángulo de elevación mayor.
El brillo que tiene es de -1.6 o mayor y puede ser tan brillante como
Júpiter, Venus y desde luego será tan brillante o más que cualquiera de
las estrellas que tengamos a la vista.
Unos prismáticos ayudan a seguirla cuando ya está cerca del horizonte
y sobre todo permiten verla sobre un fondo del cielo más rico en estrellas,
con lo que la sensación de velocidad que tienes es mayor. Las entradas
en el cono de sombra de la tierra se ven muy bien a simple vista y con
prismáticos.
LOS DESTELLOS
DE LOS SATÉLITES IRIDIUM
La primera red mundial
de telefonía móvil esta formada por la red de satélites IRIDIUM.
Empezaron a lanzarse en 1997 y será operativa en el tercer trimestre
de 1998. Está constituida por 66 satélites distribuidos en 6 órbitas polares,
con 11 satélites en cada órbita. En un principio se planificó lanzar 77
satélites. El número atómico del Iridium es 77 y de ahí tomo su nombre
el proyecto. Al quedarse en 66 se mantuvo el nombre original.
Desde poco después del primer lanzamiento en Mayo de 1997 se registraron
observaciones de unos destellos muy brillantes que pudieran parecer de
algún meteorito, pero que rápidamente se señaló que correspondían a destellos
provocados por los IRIDIUM.
Normalmente un satélite tiene variaciones de brillo debido a su rotación,
pero lo de los IRIDIUM es un auténtico destello que puede
llegar a magnitud -6.
Los satélites IRIDIUM disponen de tres antenas de transmisión que son
planas y están separadas 120 grados en el eje del satélite que apunta
al suelo.
Cuando el ángulo entre el sol y una de las antenas PLANAS y el
observador es el adecuado, se produce un reflejo especular de la luz del
sol, que tiene unos segundos de duración total.
El resultado es espectacular y sobrepasa el brillo de Sirio, Júpiter
o Venus cuando está en su máximo brillo.
Los datos que se obtienen en la página indicada arriba, son exactos al
segundo. Como los destellos son de muy corta duración y el brillo intrínseco
del satélite es débil, pasamos de no ver nada a ver el "fogonazo de luz"
y después nada... Por lo tanto hay que tener cuidado en ajustar el reloj
al segundo. PUEDES HACER UNA CUENTA ATRÁS Y DEJAR IMPRESIONADOS A TUS
AMIGOS!
Más información sobre los IRIDIUM aquí.
También existe un buen artículo en la revista INVESTIGACIÓN Y CIENCIA
del mes de Junio 1998.
Para más información
(en ingles) sobre observación de satélites artificiales visitar:
Aquí puedes encontrar
una descripción de los satélites, misión que realizan etc.
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