Efectos del rayo
Los principales efectos del rayo son los siguientes:
Efectos térmicos: Están relacionados con la intensidad de la corriente de descarga. (Efecto Joule). El calor desprendido puede fundir los materiales metálicos que forman la estructura de un edificio y evaporar el agua rápidamente de un árbol o cualquier ser vivo haciéndola hervir produciendo el efecto de un estallido.
Efectos acústicos: Las fuerzas electrodinámicas crean una dilatación del aire en el canal del rayo y una elevación de la presión lo que provoca una onda de choque. La distancia del canal del rayo y su orientación con relación al observador, determinan el espectro sonoro percibido por el operador.
Efectos luminosos: Pueden sobrevenir lesiones oculares y ceguera temporal de las personas que se encuentren muy cerca del rayo.
Efectos eléctricos:
Sobretensiones por conducción: Cuando el rayo cae en el tendido eléctrico, la descarga se propaga como una onda a lo largo del conductor. Se trata de una corriente de muy alta tensión que es inyectada a la línea eléctrica y que casi siempre provoca el disparo de los fusibles y otros sistemas de protección de la red. Inducción magnética: El impacto del rayo va acompañado de una radiación electromagnética que si alcanza un conductor cercano produce corrientes inducidas muy elevadas. (Esto provocaría el deterioro de un equipo de radio conectado a su antena sin necesidad de que el rayo caiga directamente en ella.)
La descarga es muy energética y va acompañada de varios fenómenos como:
Formación de ozono, variedad alotrópica del oxígeno de fórmula O3 que produce un olor característico y picante.
Rotura de la molécula de nitrógeno , de oxígeno y de vapor de agua lo que hace que esas nuevas sustancias se recombinen entre sí produciendo amoniaco y óxidos de nitrógeno que serán lavados por el agua de lluvia y caen a tierra. Este mecanismo provoca lluvia ácida y ayuda a fijar el nitrógeno atmosférico. Algunas de
esas sustancias tienen un olor a "quemado" extremadamente
acre.
