ARTÍCULOS
RELACIONADOS CON LA FILATELIA
Andrés Galarón. Copyright © 2001
Sellos brasileños en papel reciclado
Con olor a humo de la Amazonía
No es la primera
vez que hablo del sello de correos que por sí sólo despierta en el más ajeno a este
mundo cultural una curiosidad por el motivo que representa. Hasta el más indiferente
usuario suele pese a su reducido tamaño ahondar en el dibujo y colorido que muestra.
El impacto
divulgativo enun efecto de franqueo de bonita factura ha sido lo que movió a los correos
de Brasil en el año 1999 a la emisión de una serie dedicada a la prevención de los
incendios forestales, uno de los grandes problemas que sacuden la estabilidad y más
preocupan y ocupan al mayor país de Sudamérica.
Con ello la
posta brasileña emitía un bloque de 4 sellos autoadhesivos fabricados en papel reciclado
con el olor a humo y cenizas de un bosque quemado y devorado por el fuego. La serie bajo
el título de «Parques Nacionales centra sus cuatro motivos en la prevención de los
incendios forestales.
La Amazonía
está amenazada de muerte. Uno de los santuarios para biólogos, científicos, ecologistas
y conservacionistas, se ha convertido también en zona de inusitado interés para empresas
de la madera, petroleras y hasta de hostelería que exprimen al máximo los recursos que
la rica y densa selva preserva en sus entrañas.
Hace 20 años el
99% de la Amazonía brasileña permanecía intacta. En nuestros días la administración
carioca cifra en 554.000 Kms2, un equivalente a Francia, la extensión aniquilada. La
estadística depara que en los últimos 4 años han sido destruidos unos 78.000
kilómetros, superficie superior a la de Castilla la Mancha.
No olvidemos que
la parte brasileña de este bosque, la Amazonía, vital para el futuro de la humanidad, es
una de las heridas más importantes por donde se está desangrando. Los nuevos proyectos
viales arruinarán partes importantes de la selva húmeda y la hará más vulnerable al
fuego.
Un grupo de
investigadores advierten de que las pérdidas medioambientales pueden superar a los
hipotéticos beneficios económicos. El acierto en haber asociado la imagen y el sentido
olfativo con el olor de árboles quemados es una clara y alarmante protesta contra las
quemadas que se irradia en un mensaje mundial.
Pie: La serie
denuncia el que cada vez quedan menos rincones vírgenes en la selva amazónica.

Parador de
Plasencia, al gusto de Dios y los hombres
El Parador de Plasencia con una año de apertura se convierte
desde el 16 de Marzo de 2001 en el cuarto de los Paradores que conforman la serie
filatélica instaurada en 1998 siendo el séptimo con los que cuenta la Comunidad de
Extremadura y, de los 87 que hay en toda la geografía nacional, y ha supuesto la
recuperación del convento de Santo Domingo, en un cruce de culturas.
Este nuevo establecimiento sito en el antiguo convento
también llamado de San Vicente Ferrer, está enclavado sobre el promontorio de la Mota,
referencia altomedieval, núcleo preexistente de la futura ciudad alfonsina, aljama judía
y, por la gracia señorial de Don Álvaro de Zúñiga y su esposa, Leonor de Pimentel,
duques de Arévalo y Condes de Plasencia, fundación conventual de dominicos y mausoleo de
las familias nobles de Plasencia.
Es un espacio donde frailes y estudiantes, a lo largo de
cuatrocientos años, recibieron estudios de Teología Moral, Arte y Filosofía, y que
ahora se transforma, a través de la disciplina restauradora, como Parador de Turismo.La
«Muy Noble, Leal y Benéfica» ciudad de Plasencia, fundada por Alfonso VIII el de las
Navas en 1186 bajo el lema de agradar a Dios y a los hombres, fue cruce de culturas y
frontera bélica entre tropas cristianas y musulmanas. Concebida desde sus orígenes como
fortaleza, denota en todo su casco un muy pronunciado carácter militar.
Su recinto amurallado, con sus castillos, torres y muros, fue
ciudad de realengo hasta 1442, fecha en la que pasó a manos de Pedro de Zúñiga por
concesión del rey Juan II. Desde finales del siglo XV, Plasencia acogería a lo más
granado de la nobleza extremeña lo que propició que duques, condes y marqueses
residieran en la ciudad dejando un gran legado histórico-artístico del que el actual
parador es un vivo ejemplo.
El sello tiene como motivo principal una fotografía de la
escalera de granito la llamada «escalera al aire», obra del funcionario de Correos,
Modesto Galán Caballero. Un artista de la fotografía en blanco y negro, cuenta con 27
premios nacionales y ha representado a la institución postal en el concurso internacional
convocado por el correo italiano en 1992 y celebrado en Génova.
Por su parte el diseño es una adaptación realizada por Pedro
Sánchez, del equipo de dibujantes de la Real Casa de la Moneda. Su valor postal es de 40
pesetas y se han emitido un total de 1.200.000 ejemplares.

Largo es el camino de un sello para convertirse en una obra de
arte
A pesar de que a lo largo del
tiempo han ido apareciendo diversos métodos de franqueo, el sello sigue siendo el más
popular. Desde que se empezaron a utilizar en España, hace ahora precisamente 150 años,
los sellos se han convertido en un elemento cotidiano de la vida de cualquier persona.
Tan cotidiano, que muchas veces no
nos paramos a pensar en el largo y laborioso proceso de fabricación de esos pequeños
trozos de papel que, con una total despreocupación, pegamos en los envíos que remitimos
por correo. La elaboración de un sello es un largo y minucioso proceso en el que
interviene un nutrido equipo de técnicos y de profesionales, cuyo esfuerzo va encaminado
a lograr un producto que roce la perfección.
El primer paso de este camino es la
elección del motivo del sello. Esta tarea corre a cargo de la Comisión de Programación
de Emisiones de sellos y demás signos de franqueo. La misma está formada por un total de
14 personas: el ministro de Economía, el ministro de Fomento, el subsecretario de
Economía y Hacienda, el director de la E.P.E. Correos y Telégrafos, el presidente de la
Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, el subdirector general de Coordinación del
Ministerio de Economía, el director del Área Comercial, director del Timbre, subdelegado
del Gobierno en Tabacalera, presidente de la Federación Española de Sociedades
Filatélicas, un representante de la Asociación Nacional de Filatélicos, de los
coleccionistas y el jefe del Servicio Filatélico.
La Comisión se reúne 4 veces al
año y su misión es la de estudiar las solicitudes de sellos que le hayan remitido, los
sistemas de impresión que se deben utilizar en cada caso y las fechas de emisión de los
sellos aprobados. Esta Comisión toma en cuenta todas las solicitudes de sellos que le
llegan al cabo del año.
Las mismas pueden ser formuladas
por cualquier ciudadano, bien a título individual o a través de un organismo público o
privado, e incluso pueden aportar el motivo que va a figurar en el sello. Sin embargo,
existe una ley no escrita según la cual ninguna persona viva puede ser protagonista de un
sello salvo el Jefe del Estado (esto se extiende a la familia real). Una vez aprobado el
tema del sello, la Comisión pasa la propuesta a la Fábrica Nacional de la Moneda y
Timbre, que, a parte de encargarse de todo el proceso de fabricación del sello, realiza
el boceto definitivo.
Una vez superados estos trámites,
el primer paso será encontrar un motivo que represente el tema elegido para el sello,
para lo cual un equipo de documentalistas busca la fotografía, el grabado o dibujo que
mejor convenga.

Las tarjetas
postales
las grandes comunicadoras de nuestro siglo
Aunque la comunicación telefónica e internet ha
revolucionado en los últimos tiempos los hábitos de la ciudadanía a la hora de ponerse
en contacto con los allegados, todavía hoy en día, preferentemente en la temporada
estival, en vacaciones o en otros desplazamientos, somos muchos los que utilizamos las
tarjetas para hacer llegar nuestras noticias.
Turistas extranjeros y visitantes nacionales, personas
que pasan unos días de descanso fuera de su casa, recurren a la tradicional fórmula de
la tarjeta postal para comunicarse con familiares y amigos, con las otras ventajas que
este comportamiento arrastra, como ahorrar trabajo, y el hecho de dar a conocer dónde se
encuentran, mediante aquellas imágenes coloristas y características de los lugares que
son visitados.
En cuanto a las tarjetas postales, todavía se editan
muchas, con unas mejoras técnicas palpables, si bien la nostalgia nos arrastra hacia la
anteriores, más sugestivas y artesanales de antes, y con unos temas que no son siempre
los tópicos del paisaje de una cala, vista de un edificio o aspecto general de las
poblaciones, del hotel, etc...Hoy los editores y fotógrafos hacen valer su sabiduría
profesional, captando imágenes que reflejan los tipos y costumbres del país, el folclore
y las fiestas, así como todo aquello especialmente representativo y que pueda ser bandera
y distinguir en otras latitudes.
Remontándonos muy atrás, recordaremos que los deseos de
mejora en el servicio hizo que las administraciones postales europeas instaurasen un tipo
de tarjeta con el sello impreso, que vendría a llamarse enteropostal, lo cual ahorró
todavía más el trabajo del usuario. De hecho, esta innovación en la correspondencia dio
vida a la postal, en el año 1869, con lo que estas bien han cumplido los 131 años de
historia. Gracias al invento de las tarjetas postales, actualmente han llegado a las
manos, tanto de particulares como de estudiosos, cantidad de imágenes gráficas de un
tiempo pasado.
Las postales han sido el soporte de primera incluso para
los precursores de la fotografía siendo un auxiliar histórico imprescindible. La
sensibilidad de algunos conservando estos motivos como recuerdos familiares y otros como
afición, ha posibilitado su coleccionismo. Aquello que parecía intrascendente
sociológicamente hablando llegaba a tener lugar en las postales, y de esta constancia nos
aprovechamos actualmente.
De las motivaciones de nuestros antepasados, plagadas de
imágenes en estaciones termales, paisajes de playa y montaña nos dan fe la lectura de
los textos, por otro lado una supuesta violación de la intimidad, de las cuales creemos
estamos excusados por el tiempo transcurrido y porque de hecho no existía tal reserva
tratándose de efectos postales circulados a la vista.
De su visionado hemos percibido que las más antiguas
aparecen escritas en el anverso, mientras que el reverso se reservaba exclusivamente para
la dirección. Aquella norma provocaba que las ilustraciones quedaran a menudo
excesivamente emborronadas, por lo que la Unión Postal Europea acordó, a partir de 1904,
dividir el reverso en dos partes aproximadamente iguales.
La de la izquierda destinada al texto, y la de la derecha
a la dirección del destinatario, tal como las conocemos actualmente, de esa forma en la
mayor parte de los casos permanecía a salvo. Los coleccionistas filatélicos saben todo
esto muy bien, y así hacen servir siempre que pueden la tarjeta postal.
Dan una alegría al que la recibe, dejan constancia
impresa de sus vivencias, aventuras, visitas, y finalmente pueden conservar como motivo de
coleccionismo, o como mínimo a título de curiosidad cultural, estos modestos pero
atractivos retazos de su vida.

Literatura y música con Alberti y Rodrigo en