EL CUPÓN DE RESPUESTA,

MONEDA UNIVERSAL EN EL SERVICIO POSTAL

ANDRÉS GALARÓN CALVO

 

El Cupón de Respuesta Internacional (CRI) o vale de respuesta como se le ha conocido hasta hace poco en el correo español, nació como una necesidad dentro de la evolución postal. Hace años existían tarjetas postales emitidas con autorización de la Unión Postal Universal que se llamaban de respuesta pagada.

Si uno quería obtener contestación a cualquier asunto escribía una de tales tarjetas postales dobles (aún hay países que las usan en sus servicios postales domésticos), se rellenaba el lado que tendría que volver a nuestras manos con la dirección propia y el reverso quedaba libre para la respuesta de nuestro corresponsal, de esta manera él no tenía que pagar de su bolsillo los gastos de franqueo y podría atender nuestra consulta.

Hacia finales del siglo XIX se creó la UPU (Unión Postal Universal), organismo que acaba de celebrar sus 125 años de existencia. Uno de los rasgos esenciales de la Unión es su carácter de universalidad. El número de sus países miembros, que al comienzo (1874) era de 22, se elevó a 189 al 1º de enero de 1995. La denominación Unión Postal Universal se justifica ampliamente. La Unión asume una tarea esencialmente técnica. Es una de las razones primordiales de su éxito. Otra deriva del objetivo altamente humanitario que persigue: servir al público mejorando sin cesar los métodos de explotación. Por otra parte, la expansión de esta obra no se ha visto obstaculizada por dificultades comparables a aquellas con las que han tropezado otras organizaciones internacionales.

cir1.jpg (25346 bytes)Desde entonces se avanzó mucho en todo lo referente al correo. Se unificaron las tarifas postales, se crearon reglamentos y se universalizó el concepto de la comunicación, fue un gigantesco paso adelante en el mundo de las comunicaciones.

Entonces, por poner un ejemplo, el correo de Cuba llegaba a Nueva York, pero se trataba de una carta cuyo final era una población del Reino Unido, en el puerto neoyorquino se volvía a franquear con sellos americanos –con anterioridad al invento del sello de correo el proceso era aún más complejo– por el respectivo agente reencaminador. Llegando en algunos casos con una gran rapidez a su punto de destino.

El comercio, los viajes, los intercambios de toda índole, van dando lugar a nuevos servicios y los representantes de los diversos países en la sede de la UPU en Berna (Suiza), van logrando acuerdos que permitirán un libre intercambio del correo, si bien en algunos casos se interrumpen los servicios por enfrentamientos políticos o bélicos en muchas ocasiones.

El nacimiento del CRI (Cupón de Respuesta Internacional) llegó en el Congreso de Roma de 1906, desde entonces se fue popularizando, aunque es cierto que subsisten otros cupones en áreas regionales, pero no deberemos de olvidar que la UPU es un organismo mundial. La administración de los cupones fue asignada al bureau internacional, a la oficina internacional de la UPU en Berna, hecho que sigue vigente hasta nuestros días.

En el Congreso de Tokyo se pidió se simplificasen los trámites y las cuentas que el manejo de estos cupones hacen imprescindibles, todo ello canalizado a través del mencionado despacho internacional, aprobación que llegó con la celebración del Congreso de Lausanne celebrado en 1974.

Fue el primero de enero de 1975 cuando se cambió el modelo de cupón siendo su tamaño igual así como el sistema de impresión. Este cambio hizo que un gran número de estos cupones pasarán a los albumes de los coleccionistas y aficionados, con lo que se iniciaba una nueva forma de coleccionismo.

Si bien no hay un nombre concreto para este tipo de coleccionismo, de esta moneda universalmente aceptada por el servicio postal, para pagar el saldo que tenemos en contra, su interés entre los aficionados a la Filatelia va cada día en aumento, siendo las posibilidades de su matasellado previo, el más cotizado para los que buscan engrosar sus albures.

Ese aumento de utilización es también notorio entre los usuarios de la posta para múltiples canjes. Entre éstos los radioaficionados son sin duda uno de sus principales valedores en el intercambio de las confirmaciones de contactos.

Buena muestra de ello es el que tras un anuncio en la Revista Radioaficionados ofreciendo un buen número de ellos en la edición del mes siguiente venía una nota participando su total agotamiento. Las ventanillas de Correos y Telégrafos nos dispensan estos ejemplares, que tienen por delante en esta época cibernética su horizonte.

NEW-2.jpg (1907 bytes) Volver